ASOCIACION DE DIRIGENTES MUTUALISTAS
CONCEPTOS
Av. de Mayo 1353 4to. Piso (C1085ABD) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina
Tel./Fax : 4383-2422 e-mail : adim@speedy.com.ar Página Web : www.mutualadim.org.ar
Las mutuales son asociaciones abiertas, integradas por personas que libre y democráticamente se unen para un fin común.
- Son asociaciones y no sociedades, porque no persi­guen obtener ,y partir un lucro, sino simplemente prestar un servicio, desarrollando para ello, en forma permanente, actos de interés social.
- Son libres porque su constitución y organización sólo dependen de la propia iniciativa y voluntad de sus componentes.
- Son democráticas porque los asociados tienen derecho igualitario de participar en la conducción y gobierno de la mutual, como también en el control interno y, esencialmente, disfrutar de todos los servicios que la entidad genera.
No están destinadas, ni pretenden, modificar ninguna estructura social, ni mucho menos económica, sino organizar la sociedad en su justo término.
- Cumplen objetivos sociales y objetivos económicos en forma simultánea. Con el correr de los años han ido creciendo y capacitándose estructuralmente, superando su propia organi­zación.
- Representan la forma más auténtica de unidad de un grupo de personas interesadas en desarrollar, en toda su exten­sión y profundidad, la idea y la práctica de la solidaridad y el principio del más alto servicio.
- Necesitan, como condición indispensable, contar con un grupo de personas bien intencionadas, de alta y sincera for­mación moral, dispuestas a nuclearse alrededor de un propósito concreto, y poner su capacidad e iniciativa al servicio de la ins­titución.
- No se crean por el solo hecho de conseguir un mejor precio por los servicios que prestan, sino por la conciente dis­posición de lograr beneficios bajo la condición de una partici­pación digna, para aliviar los problemas del grupo, y ser ejemplo ante el resto de la comunidad.
- Cuando los miembros que la integran no concurren a las asambleas y permanecen indiferentes ante el éxito o el fracaso social, o que, de cualquier forma, niegan su colabora­ción, se convierten en detractores de la idea y de la obra que las mutuales realizan con un programa sano, moral y justo.
- En cambio cuando los miembros de la mutual parti­cipan y viven el proceso de la entidad, adquieren conciencia y educación social. Estas actitudes los orientan hacia tareas más elevadas y nobles, como son las de trabajar en beneficio del prójimo. De esta forma los hombres se sienten satisfechos por­que apuntalan una obra destinada a mejorar la sociedad.
- El trabajo social, mutualmente realizado, despierta en todo hombre el aliciente hacia un esfuerzo mayor; produce satis­facciones de alto contenido espiritual y moral.
- La acción mutual invita al hombre a construir un por­venir más venturoso, y a cambiar la mentalidad de muchos otros que no tienen conciencia de cuanto representa el trabajo, el riesgo, y la responsabilidad compartida con sus semejantes.
- El sistema mutual conserva, en todos sus matices, el soplo de fraternidad cristiana que alentó el espíritu de los pri­mitivos mutualistas. Aquel soplo representa el aspecto esencial del sistema y está destinado a solucionar fenómenos que se pro­ducen en la sociedad por abuso de unos y apatía de otros.
- De ahí que el sistema mutual, sin desatender el inte­rés individual, pretende y logra altos beneficios morales. Por estos hechos el mutualismo tiene fisonomía propia, y se eleva a la categoría de doctrina social.
- Muchos estudiosos e investigadores sociales se han pronunciado sobre las características y los resultados del sis­tema mutual, llegando a la conclusión que representa la herramienta ideal para poner en práctica una política de ayuda con­creta a las necesidades de los hombres.
- Si algunas mutuales no logran un buen desarrollo y no cumplen su alta finalidad se debe, exclusivamente, a que sus asociados no han captado las exigencias y las necesidades que imperan en todo tiempo para mejorar su condición y hacer frente a las obligaciones que imponen vivir con dignidad.
- Las mutuales no nacen por generación espontánea, son siempre producto de acuciantes urgencias sociales. El pro­greso que han experimentado y el prestigio de que disfrutan, sirven como convalidación de una victoria que no se hubiera conquistado con otras armas, sino con las enunciadas de carác­ter cultural, educativo, moral y humanístico.

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